Al leer la Exhortación Apostólica, “Querida Amazonía” que nos acaba de entregar el Papa Francisco, documento tan esperado, no solo en América Latina sino en el mundo entero, descubrimos que es -como su nombre lo indica- una carta de amor dirigida por el Vicario de Cristo a la creación, que no se cansa de contemplarla con espíritu agradecido. La carta sale a la luz tres meses después de la celebración del Sínodo Especial de los Obispos para la Región Panamazónica sobre el tema “Amazonía: nuevos caminos para la Iglesia y para una ecología integral”. En esta cita eclesial estuvimos representados por todos los obispos de la Amazonía ecuatoriana.
La Amazonía ha tocado el corazón del Papa con todo su esplendor y misterio, con el sufrimiento de sus habitantes y la destrucción de su flora y fauna. Nos comunica una nueva epifanía de belleza y sufrimiento, de vastas promesas y de gran peligro. Así pues, su carta, -sencilla y amena- incluye necesariamente muchas denuncias contundentes de injusticias y muchas advertencias de peligros, así como invitaciones urgentes a compartir sus sueños y a responder con nuestro compromiso a favor de la vida.
El documento anima a todos los hombres y mujeres de buena voluntad a trascender las tensiones y a seguir buscando nuevos caminos de consenso para encontrarnos con Cristo, que nos hace soñar con su Reino presente en lo social, en las culturas, en la ecología y en la Iglesia; sentir más de cerca el amor de Cristo y de la Iglesia; asumir el gran reto de estar cerca de los más débiles y con ellos cuidar de nuestro planeta, regalo de Dios a sus hijos.
En el Sínodo, el Papa habló de cuatro dimensiones: la cultural, que incluye la inculturación y la interculturalidad; la ecológica, que responde a la denuncia de la destrucción de la creación, incluida la Amazonía; la social, que implica la explotación de los pueblos y la destrucción de la identidad cultural y la pastoral -la principal- ya que el anuncio del Evangelio es urgente, pero lo importante es que sea escuchado, asimilado y comprendido por las diferentes culturas en el suelo amazónico. Estos aspectos aparecen en la Exhortación como cuatro capítulos que explican “los sueños de Francisco” sobre la querida Amazonía.
La carta no recoge la petición del documento de conclusiones del Sínodo amazónico de abrir la posibilidad de ordenación sacerdotal de hombres casados. Resalta la necesidad de la celebración de la Eucaristía y pide a los obispos "promover la oración por las vocaciones sacerdotales" y "ser más generosos, a los que muestran vocación misionera para que opten por la Amazonía" (n. 90).
Los invito a leer esta nueva Exhortación Apostólica con ojos de fe y con profundo amor a nuestra tierra, sin tergiversar su contenido y afirmaciones, porque el Papa no busca polemizar ni poner en tela de juicio las verdades de fe ni la tradición de la Iglesia. Son palabras del padre bueno que expresan un profundo amor por la región amazónica y sus habitantes. Para el Papa, la preocupación por el medio ambiente es inseparable del respeto a la vida, la dignidad del hombre y la defensa de la familia.
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