17 imágenes salieron de templos y conventos para convocar a los fieles a caminar con Cristo, como pueblo de Dios. Muchos con sus vestimentas evocaban pasajes de la vida de Cristo durante su pasión y muerte.
Pasadas las 18:00 del martes 31 de marzo, a lo largo de la calle Bolívar, 17 imágenes avanzaron hacia la Catedral de la Inmaculada, para expresar la unidad de la Iglesia, su fraternidad y profunda fe católica. Las imágenes participantes fueron: La última Cena, El Señor de Los Olivos, El Prendimiento, (Cristo Pobre), El Señor de los Azotes, “Ecce Homo”, El Cirineo, Virgen de los Dolores de Paccha, El Calvario, El Señor de Nulti, El Señor de la Buena Muerte, El Señor de la Justicia, Jesús Nazareno, Jesús del Gran Poder, El Descendimiento, El Señor de la Buena Muerte, de la parroquia Santa Rosa, La Piedad y El Santo Sepulcro.
Las parroquias e iglesias que participaron en la procesión fueron: San Francisco de Asís, Nuestra Señora de La Merced, San Alfonso, San Blas, San José de El Vecino, Iglesia de Santo Domingo, San Francisco de Paccha, Nuestra Señora del Rosario de Nulti, Espíritu Santo de Baños, Santa Rosa, Monasterio del Carmen de La Asunción y Monasterio de las Conceptas. También la Catedral Antigua de Cuenca aportó con dos imágenes.
Movidos por la tradición y la fe, 135 estudiantes del Colegio Benigno Malo, participaron formando un paso de paz. Los jóvenes de la banda de guerra dejaron los tambores, granaderos y cornetas para llevar la Cruz de Cristo.
Fernando Llivichusca formó parte de la banda musical Chispitas Jr. Su presencia se dio para acompañar al Señor de los Milagros de Nulti. Queremos que nuestro canto sea una alabanza al Señor, manifestó.
María llegó a la procesión con los fieles de la parroquia Baños. Con gran emoción expresó su felicidad por sentir en su vida, la bondad de Cristo. “Yo le amo al Señor con todo mi corazón, y soy feliz de acompañarlo en esta evocación de su pasión y muerte”, expresó.
Ernesto, otro de los asistentes, mostró su alegría por acompañar la imagen del Calvario, que salió de la iglesia de San Alfonso. Para él, esta manifestación es una forma de evangelizar al pueblo y contagiarle de la presencia de Dios. “Queremos -con nuestra presencia- dar un mensaje de fe y conversión, recalcó. Las mujeres llevaban vestidos y velos negros, y representaban a las mujeres piadosas; los caballeros, con una larga túnica blanca, evocaban a los santos varones.


































































