Del 29 de diciembre de 2024, al 28 de diciembre de 2025, transcurrió el Año Jubilar: “Peregrinos de Esperanza”. En el Azuay hubo 6 templos jubilares donde se podía ganar la Indulgencia Plenaria.
Luego de abrir la Puerta Santa de la Basílica de San Pedro en Roma, el 24 de diciembre de 2024, y la Puerta Santa de la Catedral de San Juan de Letrán, el 29 de diciembre. Se dio inicio al Año Jubilar en Roma y en la Iglesia universal.
Después de estos actos, el extinto Papa Francisco, solicitó que el domingo 29 de diciembre de 2024, en todas las catedrales y concatedrales del mundo, los obispos diocesanos celebren la Eucaristía como apertura solemne del Año Jubilar, que se celebra en la Iglesia Católica cada 25 años, o cuando el Santo Padre considera que existe un motivo especial. Según la disposición de la Santa Sede, esta celebración jubilar se prolongará hasta el 6 de enero de 2026, solemnidad de la Epifanía del Señor.
El lema en el cual se reflexionó durante este jubileo fue: “Peregrinos de Esperanza”, que fue elegido en base a una frase de la carta de San Pablo a los romanos: “la esperanza no defrauda” (Rm 5,5).
En este contexto, el 29 de diciembre de 2024, en la Catedral Metropolitana de la Inmaculada Concepción, de Cuenca, Monseñor Marcos Pérez, Arzobispo de Cuenca, presidió una solemne Eucaristía, a través de la cual realizó la apertura del Año Jubilar.
De la misma forma, el domingo 28 de diciembre, fiesta de la Sagrada Familia, a las 12:00, el Señor Arzobispo declarará clausurado el Año Jubilar, a través de una Eucaristía especial que presidirá en la Catedral de la Inmaculada Concepción.
Durante este Año Santo, seis templos fueron declarados como jubilares, es decir en ellos se podía ganar la Indulgencia Plenaria. Fueron los siguientes: La Catedral de la Inmaculada Concepción, el Santuario Mariano del Carmen de la Asunción, los templos parroquiales de Nuestra Señora de la Natividad de Ponce Enríquez, de Santiago de Gualaceo y San Juan Bautista de Girón y el santuario del Señor de los Milagros de Andacocha.
Para poder ganar la Indulgencia Plenaria hacía falta cumplir los siguientes requisitos: Peregrinar a una iglesia Jubilar; confesión sacramental; comunión eucarística, luego de participar en la Misa; oración ante el sagrario por las intenciones del Santo Padre; practicar alguna obra de misericordia y conversión del corazón, es decir, renunciar al pecado y vivir según el Evangelio.


































































