Con el miércoles de ceniza, la Iglesia Católica a nivel del mundo, inicia el tiempo de Cuaresma como preparación para celebrar con gozo la Resurrección de Cristo, al concluir la Semana Santa.
Durante este tiempo, el Papa Francisco nos invita a renovar nuestra fe, esperanza y caridad, como también a poner en práctica “el ayuno, la oración y la limosna”, es lo que recalcó Monseñor Marcos Pérez, Arzobispo de Cuenca.
La fe en el amor gratuito de Dios y en cada uno de nosotros nos impulsa a llevar una vida libre de todo lo que nos estorba y a compartir los bienes con los más necesitados (ayuno).
La esperanza nos pone en contacto con el agua viva que nos alienta y sostiene para superar la fragilidad, la ansiedad y la incertidumbre a abrirnos al presente y al futuro con la paz y la alegría que el Señor nos concede (oración).
La caridad el amor nos hace compasivos y solidarios con las personas que sufren soledad, enfermedad o distanciamiento tratándolas como hermanas y amigas (limosna).
La caridad, de una manera muy especial, nos compromete a “cuidar a quienes se encuentran en condiciones de sufrimiento, abandono o angustia a causa de la pandemia de la Covid-19.
A la luz de este mensaje del Papa Francisco, la Iglesia ecuatoriana hace un llamado, una vez más, a todos los compatriotas, a cumplir con mayor responsabilidad las normas emanadas por las autoridades sanitarias y por los COE Nacional y cantonales.
Del mismo modo la Iglesia pide a las autoridades que agiliten los procesos para la adquisición y suministro de las vacunas, respetando los criterios establecidos, de tal forma que sean las personas más vulnerables las que reciban las vacunas en primera instancia y quienes están en la primera línea de lucha contra la epidemia y, por lo tanto, corren más riesgo de contagio.


































































